ASTROLOGIA: UN RETORNO A LAS FUENTES

por  Alberto Chislovsky

¿La Astrología es una Ciencia? "La Astrología es la suma de las nociones psicológicas de antigüedad"(l). Esta frase de Jung parecería contradictoria con las posturas modernas donde se intenta hacerla aparecer como una ciencia objetiva, en el sentido que actualmente se la concibe.

Por otro lado la Astrología ha recibido ataques de los científicos ya que no se puede probar ninguna relación causa-efecto entre los planetas y constelaciones y el hombre; por ejemplo; El doctor Carl Sagan afirma que es más importante la influencia gravitatoria de la partera o el médico en el momento de nacimiento {en relación masa/ distancia) que la proveniente del planeta Urano.

Ahora entraremos un momento en el reino de la suposición y podemos proponer para salvar el principio de causalidad (considerando de esta manera a la Astrología como una ciencia) postular la existencia de un tipo de energía no medible aún para nuestros instrumentos o que, también, por un efecto desconocido en las ondas electromagnéticas, éstas sean el vehículo de transmisión de los mensajes zodiacales. Con esto la objeción de Sagan quedaría sin efecto ya que no se tendría en cuenta la relación masa-distancia anteriormente citada.

Pero surge otro problema: teniendo en cuenta ya sea la primera o la segunda opción, nos encontramos con que la velocidad de la luz, que es de aproximadamente 300.000 km. por seg., es el tope insuperable en el Universo, según lo demuestra la teoría de la Relatividad. Esta velocidad en la Tierra nos parece fabulosa ya que puede dar varias veces la vuelta a ella antes de que transcurra un segundo; pero en el Espacio las enormes distancias existentes nos obligan a tener en cuenta el factor tiempo.

Por ejemplo, la luz que recibimos del Sol ha sido emitida 8 minutos antes de que nosotros la recibiéramos. Esto, cuando lo trasladamos a la posición medida del Sol desde la Tierra, nos daría una pequeña diferencia. (2). Lo mismo deberíamos considerar para los planetas y la Luna, ya que éstos reflejan la luz solar y por lo tanto deberíamos calcular el tiempo que tarda en llegar su reflejo a nuestro planeta; en el caso de optar por la hipótesis de la energía no medible aún sería el mismo cálculo, ya que por lo anteriormente citado tendría la misma velocidad.

Si tenemos en cuenta todas estas consideraciones, no llegamos a los mismos resultados obtenidos dentro del marco astrológico. En la Astrología se toma aquello que el observador ve desde la Tierra en un lugar e instante determinado, y aunque suene paradójico, esto es lo que empíricamente funciona, con lo que caen ambas hipótesis propuestas.

Por otro lado nos encontramos con un efecto más curioso todavía. Para la Astrología interesan tres movimientos de los varios que realiza la Tierra: rotación, traslación y finalmente el de precesión.

Este último movimiento se debe a la inclinación que tiene el eje terrestre (662 33'), el que tarda en girar sobre sí mismo alrededor de 25.000 años; esta inclinación es la causa de que se produzcan el fenómeno de las estaciones. El Equinoccio (días y noches iguales) de Primavera en el 1800 AC. (época de la que provienen las primeras tablillas encontradas que se refieren al tema astrológico) coincidía con la Constelación de .Aries. Si tomamos en consideración otros sistemas filosófico-mánticos como el I-Ching o el Tarot Marsellés (el único que se ha conservado puro), al realizar el acto de consulta hoy, sólo cambia el consultante, pues tanto las cartas como las varillas son las mismas. ¿Podemos afirmar lo mismo con la Astrología? No, el cielo que vemos ahora no es el mismo que en el 1800 A.C., ya que el eje de precesión coincide ahora con la Constelación de Piscis muy próximo a entrar en la de Acuario.

Sin embargo las mediciones en Astrología se hacen teniendo como sistema de referencias el eje de precesión en el grado 0° de Aries, y esto es lo que en la práctica se verifica en la Astrología Occidental.

Cuando miramos el cielo en una noche estrellada ¿vemos la realidad? No totalmente, la mayoría de las estrellas están ligeramente corridas ya que observamos la luz emitida en algunos casos muchísimos años atrás; esto les ha permitido a los científicos observar en la actualidad la explosión de una Supernova acaecida varias centurias atrás, efecto explicable gracias a la teoría de la Relatividad.

En Astrología nos manejamos con mediciones de 4000 años atrás sin tener importancia alguna las posiciones "reales", nos manejamos fuera de toda lógica y razón con un código que en el pasado era real y hoy aunque no lo sea en la realidad externa, lo es en la interna, en el área de la vivencia psíquica, en la memoria de la Humanidad: el Inconsciente Colectivo.

En analogía con las realidades astronómicas, podemos observar de esta manera cómo el pasado incide sobre el presente y también sobre el proceso futuro, ya que la vivencia de lo Inconsciente es atemporal. En este punto donde el límite materia psique se hace cada vez más delgado sólo se puede usar para explicar estos fenómenos lo que Jung denominó Principio de Sincronicidad. (3)

Cabe en este punto hacerse una pregunta: ¿por qué se utiliza el Zodíaco con el eje de precesión en el grado 0° de Aries y no en el grado 0° de Tauro, como era en sus orígenes en la Mesopotamia?

Fueron los griegos quienes proyectaron con tal intensidad todos sus mitos y vivencias, que fijaron en el Inconsciente Colectivo su criterio del tiempo astrológico, que se corresponde con el grado 0° de Aries, completando la obra iniciada por sus predecesores, y heredada ésta por la Astrología actual. (4)

Esta consolidación realizada por lo griegos, convierte al sistema astrológico en una puerta de acceso que tenemos los occidentales al conocimiento de nuestro basamento arquetípico, dada la influencia de esta cultura sobre la nuestra.

Esto cambia la visión sobre esta disciplina olvidada, combatida y degradada por la superchería o por la reducción racional, encontrando en ella tesoros simbólicos que compensan la "pobreza espiritual por falta de símbolos" que padecemos.

Mientras sigamos intentando convertir a la Astrología en una ciencia racional u objetiva, vamos a seguir degradándola, despojándola de su riqueza simbólica. La Astrología se expresa en el lenguaje del Inconsciente. "Sin duda no cabe atribuir al Inconsciente la modalidad psicológica de la conciencia. Su mentalidad es de orden instintivo: carece de funciones diferenciadas, no piensa en el sentido en que entendemos el pensar. Simplemente crea una imagen que mantiene tanto pensar como sentir y es cualquier cosa pero nunca un producto racionalista de reflexión, tal imagen podría designarse como una visión artística." (6)

La Astrología es un Arte. Dice Pitágoras "que el Creador del mundo hizo que los orbes celestes giraran con intervalos y movimientos en una cierta armonía y de esta música salió la música humana" (7). El músico perfecto, decía Roben Fludd, debía dominar la filosofía, aritmética, geometría, astronomía y metafísica (7). Música deriva de Musas, las hijas de Mnemósine (memoria: Inconsciente Colectivo): presidían las Artes y las Ciencias, las cantaban en coros inspirándoselas los hombres (función ánima), representando la armonía que ambas tenían en ese momento, y es por ello que los antiguos consideraban a la Astrología como la "Música de las Esferas". De la misma manera que una obra de arte surge como compensación de la conciencia de la época, la Astrología nace como una compensación de la actitud de desamparo del hombre antiguo ante el misterio y la perplejidad de la existencia, es así como en cada crisis de la raza humana este Arte vuelve a surgir de las profundidades del Inconsciente con el objeto de integrar y dar sentido a la vida.

ACERCAMIENTO AL SIMBOLISMO

Aquí nos preguntamos: de qué manera surge esta compensación? En forma de Mandala, que tiene "un papel importante entre los otros arquetipos en el sentido de ser en primer lugar un regulador y ordenador de estados caóticos, dando a la personalidad la mayor unidad y totalidad posible". (3)

El Mandala Astrológico se divide en doce partes (tres tétradas) y es la proyección sobre el firmamento de nuestro estrellado espacio interior (las “scintillae”, las chispas que brillan en la negra sustancia arcana de nuestra psique): representando los planetas y constelaciones", los arquetipos, con toda su luminosidad y numinosidad". (9)

En la Astrología se vuelve a ver al hombre como Platón lo concibió: redondo. ¿Pero es este hombre lo que en realidad es? No, sólo es el germen de lo que podria ser y vivenciará en su viaje heroico a través de la jornada de la vida, sus distintos aspectos y tratará de introyectarlos para ser nuevamente esa unidad de la que un día sale el "Sí mismo". (90)Este viaje será analizado para su mayor comprensión en la denominada Cruz Cardinal (coincidente con los puntos cardinales).


 

La jornada comienza con el amanecer. La conciencia solar, representada por el Arquetipo Aries, (10) se levanta intentando escapar de las tinieblas de la noche. Es así que el carnero, debido a su inseguridad arremete ciegamente con el sólo objeto de autoafirmarse. Sólo con este titánico esfuerzo puede vencer las tendencias regresivas de la Madre Cangrejo (Cáncer) (l1), pagando el precio de la separatividad, y con ello condenando cierta parte de sí mismo a la Sombra de la indiferenciación (función inferior).

El ascenso realizado por la Cabra (Capricornio) (12), practicado con tanto esfuerzo" (12a) llega a su culminación al mediodía, "haciendo creer a los demás y a uno mismo que es individual"(12b), pero esto es sólo una "Máscara que finge individualidad" (12c): detrás de la cabeza de cabra está en realidad la cola del pez, y allí donde está el pez la "psique colectiva tiene la palabra" (l2d). La llegada al cénit es el comienzo del ocaso, y sólo donde Sol de la conciencia deja de enceguecerse con su propia luz, puede comenzar a contemplarse en el espejo del otro y poder intentar equilibrar los platillos de la balanza (Libra) (13) del mundo exterior e interior, recogiendo los ansiados frutos otoñales "que son semillas de renacimiento" (13a). Y aunque "el peligro es grande", (l3b) la nostalgia del origen hace que nuevamente sumerja en las aguas primordiales (Cáncer) para encontrar ese tesoro difícil de alcanzar: su "Sí mismo", transformándose el carnero a su regreso en Vellocino de Oro (14).

Este no es el único modo de viajar de este yo-Ascendente: en la travesía descripta, es hipnotizado por la alternancia día-noche (sentido dextrógiro) olvidándose de un ciclo mayor del viaje anual a través de los cielos ( sentido levógiro). Aquí el Sol-conciencia se hace más pesado y desciende transformándose en agua, enfrentando el peligro de las oscuras regiones pero comprendiendo que el que "anhela subir a las claras alturas se enfrenta con la necesidad de sumergirse primero en la oscura profundidad y este descenso se le revela como una imprescindible condición del' ascenso" (15). Esta es la vía Húmeda de los alquimistas, que luego asciende en forma vaporosa a través del aire (Libra) y alcanza su consumación no ya en la cabra-pez sino en la cabra, que alcanza el lugar donde tierra y cielo se unen: la cima de la montaña. (15a)

Si observamos el símbolo vemos la coincidencia de los equinoccios de primavera con el amanecer, y el de otoño con el atardecer. Pero si miramos los solsticios aquí nos encontramos con algo que a simple vista no coincide: mediodía con invierno, medianoche con verano. Nos encontramos con algo paradójico desde lo real pero tal vez pleno de significado desde lo simbólico.

Si avanzamos en sentido dextrógiro nos encontramos que lo que creíamos el cenit (mediodía), carece en realidad de potencia vivificadora (invierno) pues sólo es una máscara, un impostor. Si queremos ver lo que hay detrás de ella debemos descender a lo oscuro (medianoche) ya que allí está atrapada la libido con todo su potencial (verano).

Si nos movemos en sentido levógiro en el verano de la vida el héroe posee energía pero es inconsciente de sí mismo (medianoche), solo en la madurez (invierno) se alcanza la culminación del ser (mediodía).

Este movimiento tan dejado de lado en nuestra sociedad actual donde el culto a la juventud provoca todo tipo de deformaciones, ya que se intenta prolongarla pagando con ello el precio de la superficialidad. En las culturas primitivas se veneraba a los ancianos, quienes eran los detentores de la sabiduría. En nuestra sociedad actual, aún hoy observamos que las grandes personalidades (Jung es un ejemplo) llegan a la culminación de su obra en la madurez de sus vidas.

Teniendo en cuenta uno u otro movimiento, la que guía al hombre es la libido-Sol, que debe del caos crear un mundo. "Cada hombre creativo es una dualidad o síntesis de cualidades paradojales, por un lado es personal humana, por otra empero, proceso humano impersonal" (16). El problema es que generalmente no manifestamos esta doble faceta, ya que nos olvidamos de la más común de las artes: El vivir.

De allí que la obra de una persona pueda ser interpretada en analogía con lo que plantea Jung, acerca de la obra de arte, desde un modo psicológico en el que podemos ver todo su anecdotario personal, o desde un modo visionario, en donde lo primordial, lo universal que hay en él, se manifiesta. En este punto se entroncan la Alquimia y la Astrología donde el Artista a través del conocimiento y vivencia de los elementos y metales (cada planeta tiene su metal correspondiente), intenta la realización del Opus.

He aquí que la carta natal pasa a ser el mapa de las potencialidades psíquicas del individuo, donde el yo es tan sólo un punto (Ascendente) de este Mandala. El hombre occidental tan identificado con este punto y con su máscara (Mediocielo) (17) "debiera aprender a reconocer de nuevo esas potencias psíquicas y no esperar hasta que sus humores, nerviosidades o ideas delirantes le aclaren de la manera más dolorosa que no es el único señor en su casa" (18). Este punto yo-Asc. al comenzar a hacer este reconocimiento, inicia, visto desde el simbolismo astrológico, el recorrido (en la forma esbozada más arriba) de este Mandala, y a ir tratando de escuchar y vincularse con los Planetas-Dioses.

Si no lo hace es allí donde es detenido, y por lo tanto está poseído 'y si se está poseso, aun existe algo más fuerte que lo posee a uno. No es del todo indiferente, que se designe algo como una manía o como un dios. (planeta), Estar al servicio de una manía es reprochable e indigno en cambio servir a un dios es, a causa de la sumisión a algo más pleno de sentido y al ser más rico en perspectivas" (l8a). Esta sumisión es a que yo-héroe solar representado en el mito griego por Hércules, se somete para realizar los 12 trabajos (recorrido del Mandala astrológico). Si este viaje no se produce estos planetas (sistemas personales autónomos) se personifican, proyectándolos al exterior perdiéndose así la posibilidad de su asimilación. "Donde no se reconoce al Dios se origina manía egoísta y de la manía la enfermedad" (18b).

Esta proyección al exterior hizo que la Astrología degenerara en Astro-Mancia, ya que la gran seducción, el gran peligro es dejarse poseer por la gran Cúpula Celestial (Madre Cósmica) y dejar que los Hados dirijan sin discusión nuestras vidas, personificando los contenidos y lamentándonos de nuestra suerte, o esperando pasivamente los beneficios que estos auguran. Esto es lo que Jung denominó modo "ilegítimo" de acercamiento a los contenidos impersonales, ya que sólo esconden un intento de fuga ante la realidad, y el uso de este conocimiento para justificarse (también puede ser sólo una curiosidad banal) (19). Es "legítimo" en cambio cuando la Astrología responde a una "verdadera y profunda necesidad individual", y entonces se convierte en un medio de adquirir sabiduría.

CONCLUSION

Según Arnold Toynbee la cultura helénica es el preludio de nuestra civilización judeo-cristiana, siendo ésta su continuadora. Este hecho realza la importancia del simbolismo astrológico, ya que pasa a ser entonces patrimonio espiritual de nuestra cultura occidental.

El uso de un tipo especial de mandala (equivalente al yantra oriental) nos brinda un instrumento de contemplación y meditación, sobre el cual podemos trabajar la comprensión e integración del Inconsciente, convirtiéndose en una guía de proceso de Individuación. Asimismo, los efectos sincronísticos nos permitirían conocer el desarrollo temporal de este proceso.

Reconoceríamos nuevamente a los Dioses y Mitos que nuestra conciencia se niega asimilar, y que se vengan desde lo Inconsciente, provocando todo tipo de perturbaciones, ya que "Zeus no rige más el Olimpo sino el “plexus Solaris” y ocasiona curiosidades para la consulta médica o perturba el cerebro de políticos y periodistas quienes involuntariamente desencadenan epidemias psíquicas" (21).

De la misma manera que Dionisio sana de su locura provocada por Hera a través de los Misterios de la Madre de ésta, Rea, beber de la fuente del simbolismo astrológico nos permita tal vez recuperar nuestros valores espirituales y sanar nuestra psique escindida.

NOTAS

(1) C. G. Jung, El secreto de la Flor de Oro, Ed. Paidós, 1977, pág. 16.
(2) Esta diferencia cuando se traslada a las llamadas Revoluciones Solares, altera sustancialmente los resultados obtenidos en la práctica.
(3) Por "fenómenos sincronísticos, Jung entiende la coincidencia significativa de un evento psíquico con un evento físico, que no pueden ser ligados causalmente uno al otro y están separados en el espacio o en el tiempo (por ejemplo un sueño que se realiza y el acontecimiento que predice). Tales coincidencias nacen del hecho que el espacio, el tiempo y la causalidad que para nuestra conciencia son discretos determinantes de acontecimientos, se tornan relativos o son abolidos por el Inconsciente. La conciencia reduce a procesos aquello que es todavía unidad en el inconsciente y por ese modo disuelve u obscurece la relación recíproca de acontecimientos en el "Mundo Uno" (Unus Mundus, Dorn). Aniella Jaffe, "The Influence of Alchemy on the Work of C. G. Jung", Spring 1967, pág. 21, 22.
(4) Hasta tal punto influye la cultura griega, que en la Astronomía los últimos planetas descubiertos llevan nombres de dioses griegos, coincidiendo significativamente estos nombres con sus usos en la Astrología.
(5) C. G. Jung, Arquetipos e Inconsciente Colectivo, Edit. Paidós Bs. As., 1977, pág. 20.
(6) C. G. Jung, Las relaciones entre el Yo y el Inconsciente, Edit. Paidós 1987, pág. 80.
(7) Robert Fludd, Escritos sobre Música, Ed. nacional, Madrid 1979, pág. 32. Robert Fludd, Escritos sobre Música, Ed. nacional, Madrid 1979, pág. 37,
8) C. G. Jung, Civilizatión in Transition, C. W., Vol. 10, pág. 622.
9)|C. G. Jung, Arquetipos e Inconsciente Colectivo, Ed. Paidós 1977, pág. 140.
9a) "significa el regreso del alma a la deidad solar, en la que todos tienen su origen Psicología y Alquimia, Plaza & Janes, Barcelona, 1977, pág.70.
(10) Para la Astrología el sector regido por Aries representa la forma en que el Yo se presenta y se diferencia del mundo exterior.
(11) Cáncer regido por la Luna representa a la madre y las vivencias relacionadas con ella, como así también lo relacionado a la estructura familiar y lo tradicional colectivo.
(12) Capricornio representa la profesión y el éxito o fracaso relacionado con la vida exterior.
(12a,b,c,d) C. G. ,Jung, Las relaciones entre el Yo y el Inconsciente, Ed. Paidós, pág. 50.
(13) Libra representa el campo de acción con el otro: sociedades, matrimonio, pantalla de proyección del AnÍma-Animus.
(13a) C. G. Jung, Símbolos de transformación, Edit. Paidos, 1962, pág. 362.
(13b) C. G. Jung, Símbolos de transformación, Edit. Paidós, 1962, pág. 302, cita de
Fausto, II Parte, escena de las Madres.
(14) El vellocino de oro (consagrado a Marte, regente de Aries), es la meta de los Argonautas representa la coronación del Opus Alquímico.
(15) C. G. Jung, Arquetipos e Inconscien1e Colectivo, Edit. Paidós, 25. Aquí la cabra se ha liberado de su parte pez, superando su primer estadio, es lal iberación de la psique colectiva, el nacimiento del Sí-Mismo; por esta razón se le atribuye a este arquetipo el nacimiento de Cristo.
(16) C. G. Jung, Formaciones de lo Inconsciente, Edit. Paidós, 1976, 21,
(17) El .Ascendente y el Medio Cielo, en la Astrología Tradicional, eran los dos puntos más importantes a tener en cuenta para el desarrollo del individuo.
(18) C. G. Jung, El secreto de la Flor de Oro, Edit. Paidós, 1977, pág. 52.

(I8a) C. G. Jung, El secreto de la Flor de Oro, Edit. Paidós, 1977, 52. (18b) C. G. Jung, El secreto de la Flor de Oro, Edit. Paidós, 1977, pág. 53.
(19) Esto era lo que las Erinias castigaban prohibiendo a los adivinos la predicción exacta de los acontecimientos, para no condicionar a sus consultantes, y de esta manera no erigirse en dioses. De la misma manera es juzgado en el Antiguo Testamento.
(20) Esto está representado por los Reyes-Magos -Astrólogos de Oriente, que siguen la estrella que guía al lugar de nacimiento de Cristo. (Sí-Mismo).
(21) Ejemplos claros ya lo hemos padecido con el Wotan germánico,y sus similares Marte y Plutón griegos, de tanta importancia en las cartas natales de sus portavoces: Hitler y Musolini
 


Alberto Chislovsky

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